La LSSICE se ha convertido en una herramienta fundamental a la hora de conseguir proteger a los usuarios lo más posible de los riesgos y peligros que entraña la Red. Por eso, entre otras muchas cosas, no duda en abordar el tema del spam.

¿Qué es el spam? Muy sencillo. Viene a ser todo aquel correo electrónico que cualquiera podemos recibir en nuestra cuenta y que tiene dos significativas particularidades: no lo hemos solicitado y tiene una naturaleza puramente comercial. Es decir, que viene a intentar promocionarnos o vendernos desde un producto cualquiera hasta un servicio.

Y eso trae consigo no sólo la consabida molestia de tener que proceder a borrarlo porque no nos interesa sino una serie de situaciones que merece la pena que tengamos muy en cuenta:

  • Si ese email ha llegado a nuestra bandeja de entrada es porque se ha accedido a nuestra dirección de correo, por lo que queda patente que ha existido un ataque directo e importante a lo que es la ley de protección de datos.

  • Se ha remitido sin que sus destinatarios lo hayan solicitado.

  • Ese correo no llega a una sola persona sino que se envía con naturaleza comercial y de manera masiva.

  • Lleva a que el destinatario no sólo tenga que perder tiempo en borrarlo sino que también puede enfrentarse a la circunstancia de encontrarse con su bandeja repleta de emails de ese tipo.

Por todo esto, es por lo que la LSSICE no podía pasar por alto la necesidad de, en la medida que le sea posible, actuar contra el spam. Por eso, dentro de la misma se establecen una serie de pautas al respecto tales como estas:

  • Cuando una información comercial se envíe debe incluir como primera palabra del asunto “publicidad”.

  • Es importante que el receptor en todo momento sepa quién le envía ese correo.

  • Si en el email lo que se hace es dar forma de algún tipo de oferta o promoción concreta de un servicio o producto es imprescindible que se adjunten todas y cada una de las normas que regulan las bases de la iniciativa. Es decir, que quede clara toda la información y el usuario no se lleve sorpresas en el último momento.

Todos estos aspectos podemos decir que son los fundamentales que se recogen en la mencionada ley sobre el spam, pero no son los únicos que versan sobre los mismos y van dirigidos claramente a los empresarios. Si tienes dudas, consúltanos. En Expertia LOPD estamos para ayudarte.